No todas las subvenciones se conceden de la misma forma. Algunas comparan todas las solicitudes entre sí y premian a las mejores; otras simplemente van dando el dinero, por orden de llegada, hasta que se acaba. Saber en cuál de las dos estás cambia por completo cómo hay que prepararse.
Concurrencia competitiva: gana la mejor solicitud
En este modelo, la administración recibe todas las solicitudes dentro de un plazo cerrado, las puntúa según unos criterios objetivos fijados en las bases —por ejemplo, impacto en el empleo, innovación o eficiencia energética conseguida— y reparte el presupuesto empezando por la solicitud mejor puntuada. Aquí no importa presentar el primer día: importa preparar un expediente que puntúe alto frente al resto.
Concurrencia no competitiva: gana quien registra antes
En este modelo no hay comparación entre solicitudes ni baremo de puntos: la administración concede la ayuda por riguroso orden de entrada del registro telemático, hasta que se agota el crédito presupuestado. Buena parte de las líneas del Gobierno de Canarias para autoconsumo, transición ecológica y ayudas a particulares y comunidades funcionan así. La consecuencia práctica es directa: tener el expediente ya preparado antes de que se abra el plazo puede ser la diferencia entre cobrar la ayuda o quedarse fuera por haber llegado unas horas tarde.
Esto no es una regla fija para toda convocatoria canaria: algunas líneas aplican concurrencia competitiva a determinados solicitantes —por ejemplo, a las administraciones públicas— y no competitiva al resto. El régimen exacto lo fija cada convocatoria, y conviene comprobarlo en sus bases antes de dar nada por hecho.
El principio DNSH: qué es y cuándo aplica
Las actuaciones financiadas con fondos europeos —incluidos los fondos FEDER de Canarias— deben respetar el principio de «no causar un perjuicio significativo al medio ambiente», conocido por sus siglas en inglés, DNSH. En la práctica, la memoria técnica de la solicitud debe acreditarlo, habitualmente mediante una declaración responsable y una justificación específica de que la actuación no perjudica ninguno de los objetivos ambientales que marca la normativa europea.
No acreditarlo no implica de forma automática perder la ayuda: es un defecto que, como cualquier otro en un expediente administrativo, suele dar lugar a un requerimiento para subsanarlo dentro de un plazo. Lo que sí puede ocurrir es que, si el incumplimiento se detecta más adelante —ya con la ayuda cobrada—, dé lugar a un procedimiento de reintegro. Por eso conviene resolver el DNSH en la memoria inicial, no dejarlo para cuando ya llegue el requerimiento.
Cómo lo hace Dinnara
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